La compañía comunera de Villalpando

[En recuerdo y homenaje a Joseph Pérez, maestro de historiadores. Con su fallecimiento las Comunidades de Castilla pierden a uno de sus principales investigadores, pero su valiosa aportación permanecerá como referencia obligada en el estudio de nuestra historia].

En los primeros días de otoño del año 1520  la Junta del Reino encargó a Bernardino de Valbuena la formación de una compañía con gente de Villalpando y comarcas vecinas. Esta milicia participó activamente en la guerra de las Comunidades de Castilla, como lo demuestran su presencia en el cerco a Medina de Rioseco y en la toma de Villalpando, el apoyo que prestó al gobierno comunero de esta última villa y sus acciones en Toledo después de Villalar.

Se tenía alguna noticia aislada sobre Bernardino de Valbuena y tan solo hasta hace unos años las investigaciones de Tomás López Muñoz nos dieron a conocer el papel que este capitán y su compañía jugaron. Aunque su historia tiene, sin duda, un marcado carácter local, proporciona una información muy valiosa sobre la intrahistoria de la rebelión comunera.

La llamada de un amigo

Todo empezó con una carta que Juan de Porras envió a sus amigos de Villalpando. Este regidor de Zamora, miembro destacado de la ‘honrada Comunidad’ , se enfrentó al todopoderoso conde de Alba de Aliste y acabó en la cárcel del castillo zamorano. Gracias a la intervención de la Junta, recobró su libertad y se retiró a su señorío de Castronuevo[i], buscando una tranquilidad que pronto le perturbó el obispo Acuña.

Cansada del doble juego que mantenían en el ayuntamiento de Zamora el conde y los demás cabecillas del ‘bando del orden’, la Junta les dio un plazo de breves días para abandonar la ciudad. Como hicieran caso omiso, el 8 de septiembre, encargó al obispo que se llegara con su ejército a la ciudad e hiciera cumplir su mandato. Buen conocedor de la fortaleza de sus murallas y de la postura de sus vecinos, Antonio de Acuña, comprendió que necesitaba urgentemente refuerzos. Así que escribió a Juan de Porras emplazándole para que en cinco días se uniera a su ejército con cuanta gente de armas pudiera juntar, bajo la amenaza de una fuerte multa.

Al señor de Castronuevo no le quedó más remedio que acudir a sus amigos en demanda de ayuda. Se ignora a cuántos recurrió y con qué resultado, pero sí se sabe  que en Villalpando le respondieron afirmativamente tanto servidores del condestable como gente del comúnn. Entre los primeros se encontraban personajes como el mayordomo Pedro Sánchez de Balmaseda y su hermano Antonio, el escribano público Francisco de Villafranca y otros hidalgos notables en la villa; y entre los segundos destacaban Diego Marbán, Antonio de Huete y otros simpatizantes de la incipìente Comunidad. Se formó, pues, un destacamento integrado por “unas veinticinco lanzas y cierto número de escopeteros y peones”. Como capitán nombraron a Bernardino de Valbuena, hijo del alcaide y gobernador de la villa en tiempos del anterior condestable.

Durante el cerco de la ciudad de Zamora, la actuación del joven capitán al frente de esta milicia fue del agrado del obispo hasta el punto de “quedar muy amigos”, según declaración de varios testigos. Este rápido entendimiento entre ambos explica que pocos días después del regreso de la compañía a Villalpando la Junta llamara a  Bernardino de Valbuena para encargarle la creación de “una capitanía de gente para la Comunidad”.

La formación de la compañía

En las actas del Proceso contra los comuneros de Villalpando se recoge un testimonio excepcional tanto por la relevancia del testigo como por su información acerca del tema que nos ocupa. Se trata de Juan Ruiz Maladino, vecino de Cabreros[ii], a petición propia, la Junta de Tordesillas le nombró contador de la nueva compañía y conoció de primera mano su creación y evolución durante los doce meses de su existencia.

Sus declaraciones cualificadas nos proporcionan, entre otros datos, el listado de los soldados que formaron la compañía. Con una minuciosidad propia de su cargo, matiza que su contaduría solo era competente con los continos, por lo que apenas si alude a otra categoría también presente formada por los ‘asentados de tierra’[iii].

Cuando el juez pesquisidor le preguntó sobre “quiénes y qué personas fueron en el dicho levantamiento y rebelión”, el contador ofreció un cuadro completo de la formación de la compañía y de sus primeros momentos. Veamos sus mismas palabras: 

“Y que el dicho Bernardino de Valbuena reçibió gente en la dicha villa como  capitán, y  este testigo asentó en la dicha villa con él y  otros muchos. Y desde la dicha villa se fueron el dicho Valbuena, este testigo y los otros que con él asentaron a Villardefrades y estuvieron allí tres o cuatro días de aposiento fasta que se recogió la gente. Y desde aquí fueron a Torrezilla,y  de Torrezilla fueron armados a Tordesillas, a haser alarde a la dicha villa de Tordesillas. Y desde allí estuvieron en Tordesillas [unos] cuantos días de aposiento, junto con  don Pedro Girón, el obispo de Zamora, don Pedro Laso, el  procurador de Valladolid  Sarabia, Gonçalo de Guzmán, Diego de Guzmán  y otros de la Junta, con el exército d’ ella. Y el dicho Valbuena y su compañía se fueron a Villabráxima donde estuvieron algunos días”[iv].

En cuanto a su procedencia geográfica, los miembros de la compañía eran en su mayoría vecinos de Villalpando y su tierra. Con todo, llama la atención la presencia destacada de soldados de algunos lugares cercanos, sin que se pueda ofrecer una explicación convincente. Según el origen geográfico de los soldados, así fue la composición de inicial de la compañía:

Asturias:Arias de Rebañal.
Barcial de la Loma: Francisco Jorapa, Francisco de Mayorga.
Bolaños: Francisco de Barro, Alonso Estébanez, Hernando Muñoz, Villagarcía.
Cabreros: Cristóbal Maladino, Juan Ruiz Maladino (contador de la compañía).
Castronuevo: Juan de Olea.
Cerecinos de Campos: Lucas Rasón.
Fuentes de Ropel: Luis Álvarez.
León: Vigil.
Pozuelo: García Olea, García de Ojuelo.
Quintanilla del Monte: Juan Delgado.
Quintanilla del Olmo: Juan de Castro, Pedro de Castro.
San Pedro de Latarce: Francisco Gutiérrez (trompeta), Mazo, Antonio Morán, Alonso Morán, Pedro Manso. Francisco Rasón.
Saldaña: Álvaro Muñoz, Juan Quijada.
Tapioles: Francisco Marbán.
Valladolid: García, Francisco Jarpa, Francisco Ortiz.
Villafáfila: Luis del Barrio, Juan de Collantes, Pedro de Collantes, Juan de Osorno, Gaspar de Robles.
Villafrechós: García de Barrielos, Alonso Gordillo, Lucas Hernández, Diego Rasón, Bernardino Villahud.
Villalpando: Rodrigo Alonso (trompeta), Francisco Beltrán, Alonso Bueno (enlace), Pedro Cabrero (capitán de infantería), Bartolomé de Campos (enlace), Francisco de Campos, Luis de Campos (enlace), Carbaça el viejo, Juan de Castañeda, Gonzalo de Collantes, Andrés Criado de Valdés, Pedro Cubero (capitán de la guardia), Santiago Díaz, Gómez de Alija, Antonio de Huete, Pedro López, Sancho Manso, Diego Marbán, Alonso Ramírez, Gonzalo Salvador, Antonio de San Pedro, Mancio Vaca, Sebastián Vaca, Francisco de Valbuena (capitán), Diego Viejo, Juan de Villalón (jefe de escopeteros).
Villanueva de los Caballeros: Diego de Porquera, Fernando de Porquera, Sebastián de Porquera, Sebastián del Río.
Zamora: Villasanta.
No consta: Andrés Gonzalo, Gonzalo de Prado, Juan de Prado.  

Tras la toma de Villalpando por el ejército comunero el día 3 de diciembre, la Junta ordenó a los continos del condestable que se integraran en la compañía de Bernardino de Valbuena. Consta que así lo hicieron los que se indican a continuación, que figuran en las actas del Proceso como soldados que “estuvieron antes con el condestable”:

Prado: Juan Cotán, Lope Cotán.
Revellinos: Francisco Giralte.
Tapioles: Francisco Cotán.
Villalpando: Juan Alonso, Alonso Calviche, Antonio de Campos, Hernando de Campos, Alonso Cantueño, Pedro Cardillo, Antonio Cebra, Juan Cebra, Isidro Cornejo, Juan de Encalada, Alonso Franco, Alonso Hernández, Juan Lorenzo, Cristóbal Muñoz, Luis Pardo, Antonio Rasón, Alonso Reguilón, Antonio Rodríguez, Cristóbal Romo, Alonso Ruiz Caro, Alonso de San Martín, Álvaro Tascón, Juan de Zamora.    

Desde mediados de diciembre la compañía de Bernardino de Valbuena, formada por un centenar de continos y algunos asentados de tierra, se encargó de la defensa de Villalpando ante la amenaza constante que suponían los partidarios del condestable acuartelados en Castroverde de Campos[v]. El día 24 de abril, conocida la derrota del ejército comunero en Villalar, la compañía partió hacia Toledo para seguir luchando por la Comunidad a las órdenes de doña María Pacheco, viuda de Juan de Padilla.

Nota sobre las imágenes: Como imagen destacada, ‘Salida de los comuneros de Valladolid’ de Joan Planella (1887). Y el lienzo ‘Ejecución’ de Juan Carlos González (Colectivo Eclipse)


[i] Lugar situado entre Zamora y Villalpando.

[ii] Lugar cercano a Villalpando, junto a los Montes Torozos en la actual provincia de Valladolid.

[iii] Los continos o continuos venían a ser soldados (escuderos) fijos, al servicio de un señor que, además de la soldada, “vivían con el señor”; es decir, también recibían alojamiento y comida. Los ‘asentados de tierra’ eran, más bien, soldados ocasionales. Estas diferencias quedaban reflejadas en la soldada. Según la retribución que Bernardino de Valbuena les ofreció, los continos recibirían 30.000 maravedíes, mientras que los asentados de tierra, 6.000.

[iv] Tomás López Muñoz, Proceso contra Bernardino de Valbuena, el comunero de Villalpando (Ediciones Universidad de Salamanca, 2019, pág. 156. Se ha modificado ligeramente el texto para facilitar su lectura.

[v] Lugar situado a quince kilómetros de Villalpando, en dirección nordeste.


3 comentarios en “La compañía comunera de Villalpando

  1. No conocía este blog tan interesante,. Enhorabuena. Voy a ponerme a las vidas de los cinco jóvenes hidalgos de Villafáfila que formaban parte de la compañía. Algunos los conozco y regresaron a la villa y hay testimonio de ellos, otros tres no dejaron rastro conocido.

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  2. La sorpresa es mutua. Acabo de repasar tu blog y me gusta. De ahora en adelante lo seguiré. Muy interesantes tus comentarios sobre los comuneros de Villafáfila. A pesar de su carácter preferentemente local, estoy convencido de que nuestros breves artículos contribuyen a un mejor conocimiento de la historia de nuestra tierra.

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